Seguro que más de uno cuando leáis este blog os sentiréis identificados con la crítica patológica. Pero también estoy segura, que la mayoría no estabais siendo conscientes de dicho hecho. Y este es mi objetivo del blog: que vayamos en caza de la crítica.
Para ello, si queremos cazar o descubrir algo, primero tenemos que saber qué es lo que estamos buscando. Pues bien, la crítica es esa “vocecita” en nuestra cabeza que nos va diciendo lo que tenemos y lo que no tenemos que hacer, conseguir, ser o alcanzar.
Esta “vocecita” la podemos escuchar con nuestra propia voz o bien con la de nuestros padres o profesores.
¿Quiere decir que si la escucho es malo, o peor, tengo un problema? Por supuesto que no. Tranquilo o tranquila. Esta autorregulación nos permite guiarnos y nos orienta a lo largo de las actividades de nuestro día a día. Por lo tanto podemos decir que es algo positivo.
-“Pero Nuria… si es positivo… ¿por qué tengo que ir a cazarla o eliminarla?”
Pues porque en ciertas ocasiones, esta crítica se vuelve muy feroz y nos ataca de manera muy sutil pero directa sobre nuestra autoestima. Por ello, personas con ansiedad, perfeccionismo, depresión o baja autoestima son más propensas a tener un exceso de crítica.
Como todo en psicología, un poco es útil, pero cuando la intensidad o la frecuencia se vuelven abrumadoras, es necesario poner límites. Y eso es lo que trataremos de hacer buscando y cazando a esta crítica patológica.
¿Cómo puedo reconocerla?
Aquí tenemos algunos ejemplos:
- Tengo que sacar un 10
- No puedo ser así, tengo que ser más generoso/a
- Siempre acabas estropeando todo
- Si es que eres muy torpe
- Nunca vas a conseguir lo que pretendes
- Etc.
Estos son solo algunos de los ejemplos que me iban viniendo a la cabeza de las últimas sesiones y que hemos tenido que ir trabajando.
De acuerdo, ya la tenemos identificada… y ahora qué?
Pues aunque no lo parezca, este proceso de toma de conciencia es de suma importancia para ponerle solución. La solución no es mágica, ni es única y válida para todas las personas… esto es lo bonito y complicado de la psicología. Pero desde luego, ser consciente de ello, facilita mucho el proceso terapéutico y facilita que, con las herramientas y terapia adecuada, puedas ir cambiando esta forma de pensar hacia una menos autocrítica.
Porque no olvidemos que nuestros pensamientos están íntimamente ligados con nuestras emociones y nuestras conductas. Por lo tanto, para sentirnos bien y gozar de bienestar emocional, tenemos que aprender a escuchar estos pensamientos.
No es fácil localizarla, pero te animo a que puedas cazarla y registrarla.
¡Espero que te sea útil!


