La sociedad actual y el ritmo de vida y la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral han hecho que cada vez más personas opten por métodos de reproducción asistida cuando buscan tener o aumentar la familia.
Sin embargo, este proceso no suele ser sencillo, sin ir cargado de gran cúmulo de emociones, incertidumbres, frustraciones y pensamientos negativos que, lejos de ayudar, dificultan el proceso.
Por ello es tan importante dejar un pequeño huequito a hablar sobre ello, a entenderlo, validarlo y buscar unas pautas que ayuden o faciliten esta tarea.
Valida tus emociones
Como ya hemos dicho se trata de un proceso complejo, lleno de dudas, incertidumbres y mucho estrés.
Es necesario entender que es complejo y que todas estas dudas que te surgen son normales y habituales. Es totalmente normal que sientas miedos y angustias, incluso un sentimiento de ambivalencia sobre la nueva etapa de vida que quieres empezar a construir. Permítete sentir todas estas emociones. Tienes derecho a sentirlas y motivos, por lo que son todas ellas válidas. El permitírtelo te generará cierta tranquilidad puesto que, como ya hemos dicho, todas estas inquietudes son habituales.
Busca información
Puesto que un gran causante del malestar y ansiedad son las anticipaciones negativas originadas por el desconocimiento al proceso, este consejo lo puedes resolver con relativa facilidad.
Nuestro cerebro trata de rellenar toda aquella información de la que carece y, como buenos seres humanos que somos, normalmente rellenamos esta información de manera negativa. Este es un proceso adaptativo que nos permite estar preparados para la peor situación. Sin embargo, si este es excesivo e infundado, carece de utilidad y es contraproducente.
Una forma sencilla que tienes para resolver todas esas dudas que es habitual que tengas en este proceso es que las preguntes directamente a los profesionales.
Puedes llevar un listado con las dudas que te hayan surgido durante estos días. Por un lado, te permitirá darles forma y sacar todos estos pensamientos de tu cabeza, y por otro, tendrás la información que necesitas para que tu cerebro no la complete. Normalmente, suele ser más venevolente esta información que “la peor situación que nos habíamos imaginado”.
Comunicación.
Otro elemento estrella en esta ecuación es la comunicación. En este sentido nos referimos tanto a la comunicación con tu pareja como con los profesionales que intervienen en todo este proceso.
No estás solo/a, cuenta con el apoyo de tu pareja, amigos, familiares y profesionales para poder hablar sobre tus miedos, inseguridades y emociones en general.
La comunicación en pareja en este momento es importante para poder caminar juntos hacia el objetivo y proyecto común. Apoyarte en la otra persona puede ser una gran fuente de seguridad y que te ayudará a disminuir ansiedades.
Realiza actividades placenteras
Es importante que dediques tiempo a estar bien contigo mismo/a, y eso implica dedicar tiempo para tu autocuidado y ocio.
Es muy habitual obsesionarnos con el proceso que estamos atravesando pero tenemos que intentar compaginarlo con otro tipo de actividades lúdicas, deportivas, sociales.
No descuides tus hobbies y actividades que te resultaban agradables. Buscando una actividad y pensamientos alternativos, reducirás los obsesivos y por tanto los niveles de ansiedad.
Emplea técnicas de relajación
Hay gran cantidad de técnicas de relajación que puedes llevar a cabo. Puesto que, como vemos más en este caso, cuerpo y mente están muy unidos, puedes dedicar un ratito cada día a relajar el cuerpo con técnicas de relajación muscular o respiratoria.
Si lo prefieres, también puedes iniciarte en el yoga o del mindfulness
Establece tus propios límites
Muchos de los acontecimientos estresantes del día de día se podrían evitar o minimizar si aprendemos a poner límites. Puede que estos límites haya que ponerlos a nivel laboral, familiar, social, de pareja, etc.
Identifica cuáles son aquellas fuentes de estrés y ansiedad para después limitarlos.
Busca ayuda de un profesional
Busca ayuda de un profesional. Si pese a que tratas de poner en práctica lo mencionado en el presente blog siguen con la sensación de ansiedad, dificultad para conciliar el sueño, alteraciones en tu alimentación o dificultad para gestionar tus emociones; puedes contar siempre con la mano de un profesional experto en salud mental. Te podrá acompañar durante toda esta etapa y guiarte, de forma muy individualizada en este proceso.


